"Cuando el primero de los cubanos, es de suponer al menos para él, está enfermo y tiene que pedir ayuda humanitaria a la Comunidad de Madrid, pues qué ocurrirá con el resto". (Esperanza Aguirre, ayer, sobre el viaje de un médico del Gregorio Marañón con medicamentos y equipamiento tecnológico a Cuba para atender a Fidel Castro).
La presidenta se mostraba hace un par de días ufana de la ayuda prestada al que ayer su consejero de sanidad, Manuel Lamela, llamó presidente de Cuba. Hoy, se da cuenta de la contradicción (pues ella es una gran liberal) y le ha llamado dictador, y además se ha burlado de la medicina cubana (la niña bonita del régimen, considerada la mejor de toda América Latina) con las palabras que he puesto arrriba. Pura demagogia populista. Hoy el prestigioso cirujano enviado a Cuba, José Luis García Sabrido, ha dicho que la medicina cubana goza de estupendos profesionales pero que, no obstante, tiene algunos problemas con el suministro de equipos de alta tecnología.
Cualquiera que conozca algo del tema sabe que si la sanidad cubana no dispone de ese equipo no es por falta de inversión del Estado cubano, sino porque no puede comprar determinados componentes de alta tecnología por culpa del embargo. En cualquier caso el argumento de la presidenta es muy peligroso. ¿Por qué todos nuestros famosos madrileños se tratan el cáncer en Huston? ¿Por qué sus compañeras de partido Loyola de Palacio y Ana de Palacio van a Huston en vez de a uno de sus hospitales semiprivatizados? ¿Es mejor la sanidad estadounidense?, ¿no tenemos magníficos especialistas en cáncer en España? ¿Por qué llevo desde agosto esperando para hacerme unas pruebas en el Hospital de Alcorcón y aún hoy, cinco meses después, ni siquiera me han llamado para darme la cita? ¿Será por el modelo de gestión semiprivado de este hospital, la flor y nata de la apuesta privatizadora de Esperanza Aguirre?
A este paso me voy a Cuba para que me hagan las pruebas. Se positivamente que me las hacen el mismo día que llegue. Si, Dios no lo quiera, Esperanza o alguien de su familia contrae un cáncer, ¿tendrá la tentación de huir de la sanidad pública madrileña?