Un juez de Los Angeles ha pedido una indeminación de 2,7 millones de dólares para un bombero negro al que sus compañeros le gastaron la broma de darle de comer spaguetti con comida de perro. El asunto es que se lo hicieron, o eso dice el juez, por el hecho de ser negro: racismo.
La verdad es que por ese importe yo me comía una caca de perro.
Más en The Guardian.
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tengo entendido, bueno... en realidad lo vi con mis propios ojos, que el actor transvestido DIVINE, en una película de John Waters, se comió una caca de caniche recién salida y depositada en una acera por MUCHO MENOS!!!
¡maldita sea! el caso es que no recuerdo el título del largometraje... uuuaaaarrrggh
Siiiiii yo también la he visto y es magnífica, aparte de una cerdada de impresión. La película, de culto, se llama Pink Flamingo.
Menos mal que a dos recordamos mejor las cosas que un@ se olvida... pues si, me refería a PINK FLAMINGO, de John Waters, un alter ego de nuestro Pedro Almodóvar pero en versión "made in USA" y con una filmografía bastante trash que no se puede comparar con los principios del manchego en la gran pantalla... existen diferencias, pero ambos merecen estar en el podio de ese género de directores independientes.
Un abrazo.
Me estáis poniendo el cuerpo como al grumete de vacaciones en el mar... De todos modos, ha sido una grata sorpresa aterrizar en este blog siguiendo enlaces, incluso en este momento tan escatológico.
¡Un saludo!
Te pido mil perdones J. Úbeda, pero el humor escatológico es algo inherente a mi carácter y si, lo confieso, recuerdo gratamente las películas de John Waters -a cual más absurda y guarrindonga, pero tan delirantes y pasadas de vueltas...-; las he visto todas.
Un saludo para ti tb.
Ciao.