Un juez de Los Angeles ha pedido una indeminación de 2,7 millones de dólares para un bombero negro al que sus compañeros le gastaron la broma de darle de comer spaguetti con comida de perro. El asunto es que se lo hicieron, o eso dice el juez, por el hecho de ser negro: racismo.
La verdad es que por ese importe yo me comía una caca de perro.
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