Con frecuencia se debate en este blog sobre la Historia, sus interpretaciones y los revisionistas, a cuenta, principalmente, de la República y la Guerra Civil española (he aquí la última conversación al respecto). Resulta fustrante, como licenciado en la cosa y como investigador que he sido durante un tiempo, ver como muchos de mis habituales interlocutores equiparan a historiadores considerados "serios" o "académicos" con otros que no son considerados así por buena parte de la comunidad científica, como es el caso de Pío Moa o César Vidal. La justificación que usan para realizar esta comparación sin precedentes (nadie ha considerado a Jiménez del Oso un historiador por muchas teorías sugerentes que tuviera sobre la construcción de las pirámides de Egipto) es asumir que todos los historiadores "serios" son una especie de rojos vengativos y recalcitrantes que han monopolizado el discurso histórico de los últimos 30 años, y que los nuevos revisionistas, o son una especie de héroes que se han abierto un hueco a sí mismos y a la Verdad entre tanta endogamia o, al menos son tan partidistas como los historiadores "serios" y, por tanto, equiparables. Esto lleva a situaciones absurdas como que algún participante en este blog considere al historiador Javier Tussell como sospechoso de partidismo izquierdista, habiendo sido toda su vida más bien de derechas y azote de malos historiadores con veleidades políticas.
Por su interés en este debate quiero transcribiros una respuesta que el historiador británico Anthony Beevor ha dado en una entrevista que publica hoy El Periódico de Cataluña sobre el tema de los revisionistas.

"El problema con ese período de la historia de España es que en ambos bandos se generaron una serie de mitos sobre aquellos años, pero mientras los de la derecha fueron eliminados fácilmente, porque la realidad de la opresión franquista no dejaba lugar a dudas, los mitos de la izquierda han perdurado. Uno de ellos, totalmente falso, es el de la República Inmaculada. Uno de los debates que debería afrontar España es conocer la auténtica realidad de la República inmaculada. El problema es que la honestidad intelectual es la primera víctima de la indignación moral. La izquierda, derrotada cruelmente en la guerra, sigue quriendo imponer su versión de la historia. Gran parte es cierta, pero hay muchas lagunas sin resolver. Esto es algo que le corresponde hacerlo a la izquierda. Debe vencer esos mitos falsos. Pero no tiene nada que ver con casos de revisionismo como los de Pío Moa y otros, que sólo buscan restablecer la propaganda franquista. Que surjan estos casos es una tragedia para el debate, porque fuerza a la izquierda y a la derecha a volver a las posiciones iniciales y no ayuda a la gente a que se ponga en el lugar del otro."

A este historiador ("serio" y reconocido por toda la comunidad científica), como veis poco sospechoso de izquierdista, le he recomendado en más de una ocasión en este blog. Aclarar que cuando se refiere a la miopía de la izquierda a la hora de analizar el pasado, se está refiriendo a eso, a la izquierda, no a los historiadores "serios", que hace años no esconden las incoherencias y errores que se cometieron durante la República, aunque cada uno los valores de diferente manera, como es natural.
Abro el debate si a alguien le interesa.