Carla Antonelli levantándose para hacer fotografías, un abanico con los colores del arcoiris y un coro gospel cantando ¡Oh Happy Day!, fueron las notas de color de la boda. El alcalde, normalito. Viene de Capítulo I y Capítulo II.
El grupo de privilegiados que vamos a ser testigos de la boda subimos las escaleras entre las miradas de desconfianza de los presentes. Colocados detrás de unas columnas, en un discreto segundo plano, lo primero que nos llama la atención es un coro formado por cinco personas, tres mujeres y dos hombres, uno de ellos con un órgano electrónico. Son unos 80 los invitados presentes. Dirige y presenta Aberto Ruiz Gallardón. El contraste, como siempre, lo pone la diferencia de tamaño entre Carla Antonelli, haciendo fotos sin parar, y Boti. De mano en mano, un abanico con el arcoiris circula entre algunos de los presentes.
Llegan los novios y salta la sorpresa. El coro se lanza con un atípico ¡Oh Happy Day! cantado en clave operística. Los más contenemos las risas, empieza lo serio. El alcalde se lanza con el artículo 14 de la Constitución: "los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna, por razón de nacimiento, raza, sexo, religión". Después, lo formal: anillos y si os quereis pues os caso. De beso, un piquito, que está la familia delante. Aplausos y nuevo drama musical. La cosa va de mal en peor y no se cogen el "tempo" entre los músicos. Antes de terminar el alcalde lee un poema de amor de un autor libanés (¿mensaje subliminal?), un tal Gibrán Jalil Gibrán. Le sigue un discursito muy pesado de una amiga de los novios y la lectura de un poema de Luis Cernuda. Veinte minutos de rollo y llega el "piscolabis". Ya se han casado y nos invitan a un minicóctel que rechazo. No quiero mezclarme con el personal, así que me voy con los míos que esperan fuera bajo el sol.
Están todos hartos, pasa el tiempo y no sale nadie. Los que tenemos que hacer una pieza para el mediodía nos impacientamos. Marisa, la jefa de prensa de Gallardón sale al balcón ante nuestros gritos: ¡queremos que salgan los novios al balcón!. Felices y agradecidos, los muchachos salen y con gran naturalidad se besan ante nuestras cámaras. Ha sido un triunfo, han dado en la línea de flotación de la intolerancia del partido y acaban de ejercer un derecho. ¡Oh Happy Day!
Continuará.
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es bien raro que las iglecia permiton que hombre con hombrese cace yo conosco a 6 hombres que son gays ise quieren casar por la iglecia...!SABEN YO TAMBIEN SOY GAY¡