Pocos populares de relumbrón. Sí, muchos de los que luchan por los derechos de los gays. A la entrada, mítin de los novios: viva el matrimonio gay y viva Gallardón. He conseguido plaza en el interior. Será mi primera boda gay. Viene de Capítulo I
Comienza el goteo de invitados, y todos buscamos caras conocidas del PP. Ya sabemos que ni Esperanza Aguirre, ni Ana Botella, ni más allá, por lo que nos conformamos con la segunda fila: la diputada Celia Villalobos (que votó en el Parlamento a favor del matrimonio gay) con su hija, el polémico consejero de Sanidad de la CAM, Manuel Lamela, y dos pares de concejalas del ayuntamiento. Intercalados con ellos llegan las caras más conocidas del movimiento gay madrileño: la presidenta de la Federación de Gays y Lesbianas, Beatriz Gimeno y su esposa Boti Rodríguez; la activista socialista Carla Antonelli, además del presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra.
Y LLegan los novios. Javier Gómez trae preparado un discurso y en cuanto se acercan los micrófonos lo suelta: defensa de su opción sexual y del matrimonio gay. Ah, y que ya está bien de que en Irán se persiga a los homosexuales, como si no los persiguieran en otros sitios. Luego alabanzas a su "amigo" Gallardón y un recuerdo a Rodrigo Rato, el único dirigente del PP al que echan de menos porque no ha podido venir aunque les ha mandado una carta muy linda y les ha invitado a Washington.
Ya estamos todos dentro. Un grupo reducido de periodistas hemos podido acceder al salón de la boda, aunque sin boli, sin grabadora y sin cámara. Sólo lo que nos de la memoria. En mi caso es poco, pero enseguida os lo cuento.
Continuará.