"...habría que preguntarse a qué vienen esas manifestaciones tan multitudinarias contra el terrorismo cuando hace más de tres años que ETA no mata ni a una mosca. Cualquier psicoanalista encontraría argumentos evidentes sobre la nostalgia del conflicto de algunas organizaciones de víctimas, y acabarían de convencerse hojeando las memorias que editan tan lujosamente asociaciones apriori tan filantrópicas que mueven suficientes intereses como para disponer de unos gabinetes de prensa con presupuesto de alto standing. Ya se sabe que la función hace el órgano, pero el máximo respeto que merecen las víctimas no consiste en interpretar el rencor de los muertos, y desde luego, la obligación de un gobierno democrático consiste, con todos los respetos, en garantizar la esperanza en el futuro de los que todavía están vivos. El máximo respeto a la memoria de las víctimas del terrorismo se demuestra procurando que no vuelva a haber nunca más."

Extracto del artículo de Jordi Barbeta, "Víctimas y moral", publicado hoy en La Vanguardia.