Mariano Rajoy tiene una particular manera de entender la importancia de la Historia. Olvidarla y no conocerla, para que nadie moleste. Así lo ha expresado hoy en un mítin en Albacete:
"Aquí solo se habla de estatutos, de Felipe V, de Wifredo el Velloso, de los suevos, de la República, de Franco. ¡A quién le importa eso!, ¡a quién le importa eso! (aplausos) Solo generan división y provocan irritación. ¡Oiga!, estamos en el 2006, no en mil novecientos y pico. Si la mayoría de la gente no sabe quiénes son todos esos. ¡Hable usted de los problemas reales!" (Mariano Rajoy, Albacete, 25/06/06, 12:57).
¿A quién le importa el pasado? ¿Para qué saber quiénes son "todos esos? ¿Todos esos? ¿La gente no sabe quién es Franco o Felipe V? ¿Realmente no deberían saberlo? ¿Realmente alguien cree que la mejor manera de avanzar hacia el futuro es ignorar las enseñanzas del pasado? Yo me niego, vamos. Para esto no hice yo la carrera.