El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, se ha puesto firme tras la conversación entre el Papa y el embajador español. El Gobierno "no puede hacer más caso al catecismo que al programa", ha dicho en respuesta a la exigencia del Papa de que la enseñanza de la religión católica se imparta "en condiciones equiparables" a las otras asignaturas.
Si el embajador Francisco Vázquez ha sido algo blandito delante del Papa, Moraleda (eso sí, desde Alcazar de San Juan), el portavoz del Gobierno, ha sido más contundente. A las intromisiones de la Iglesia en la política española ha respondido con unas consideraciones muy bien dichas:
El Gobierno "tiene que atender un programa y no puede atender el catecismo". Tiene que realizar su actuación "para el conjunto de los ciudadanos, para los que profesan una fe y para los que no, y ser respetuoso con la Constitución y sus valores, entre los que figura que nuestro Estado es aconfesional".
Aludió, sobre todo, a "la aspiración de libertad que nos inspira el que una persona, por su orientación sexual, tenga que sufrir algún tipo de menoscabo de sus derechos". Por tanto, subrayó que "ni el Gobierno va a decir qué es lo que tienen que hacer los ciudadanos con su vida ni tampoco con su fe porque sólo pretende que cada cual pueda explicarlo sin imponerlo al otro". el Ejecutivo "garantiza a todos aquellos niños que quieran estudiar religión, que lo hagan, pero nunca lo impondría a aquellos que no lo quieran, como nunca impondremos a los ciudadanos una guerra que no quieren ni un estado de las autonomías que no desean, y por eso dejamos que se expresen y decimos que este es el Gobierno de los ciudadanos".
« Francisco Vázquez y el Papa: discursos e intenciones | Inicio | Los trapos sucios de Alcaraz en la AVT »


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados