Todos critican el libro (y la película) pero todos quieren sacar tajada. Los albinos de EEUU se quejan de que uno de los malos, Silas, sea albino. Dicen que da mala imagen del colectivo. Los blancos, los gordos, los ancianos, los chóferes y los cojos también tendrán motivo de queja siguiendo esa línea, porque el resto de malos de la película cumplen alguna de de estas características.
Michael McGowan, líder de los albinos norteamericanos, admitió que "nos preocupa que sea albino el malo de la película" pero también que "vamos a utilizar la publicidad del estreno del film para divulgar el conocimiento del albinismo". Aquí está la razón de todo. Para nuestro alivio ha aclarado que "ni protestamos contra la cinta ni alentamos el boicot contra ella". Menos mal porque ya estaba dispuesto a no ir a verla en solidaridad.
McGowan recordó que, desde 1960, su asociación ha detectado 68 películas en las que un albino encarna el papel de malo, "personajes que tienen habitualmente dimensiones diabólicas". A primera vista esto está feo, pero joder, ¿cuántos malos sin enfermedades, con ellas, blancos, negros etc, etc, ha habido a los largo de la historia del cine? 60 albinos desde 1960 no es para tanto.