New York is not New York
Todo se pega, y la ciudad de Nueva York no quiere pertenecer al estado de Nueva York. Quiere ser el estado 51 de la Unión. Sus motivos recuerdan mucho a las demandas catalanas.
Es un proyecto de un concejal del distrito neoyorquino de Queens, Peter Vallone, que ha conseguido revivir una vieja aspiración latente en el corazón de la "Gran Manzana". Según Vallone, su proyecto "tiene sentido porque tenemos el tercer presupuesto más alto de la nación, solo por detrás del propio estado de Nueva York y California, además del sexto cuerpo de policía más grande del mundo". Además aporta 11.000 millones de dólares más de los que recibe, "y nadie del estado ha podido decirme que nos dan lo que necesitamos". El concejal también piensa que esta "independencia" dotaría a Nueva York -con mas de ocho millones de habitantes la mayor ciudad norteamericana-, de "una mayor representación en Washington" porque el nuevo estado contaría con sus propios senadores en el congreso. Su privilegiado poderío económico, social e intelectual han concedido históricamente a Nueva York, a la que algunos consideran "la capital del mundo", una "idiosincrasia" propia. Según las últimas cifras con las que cuenta el político, cerca de un 79 por ciento de los neoyorquinos apoyarían el proyecto secesionista, y entre los nombres preferidos para el nuevo estado sobresalen "Gotham" o "Greater New York".
No es el primer intento secesionista. En todos los sitios cuecen habas.

