Realmente fue el Día que pude matar a Castro. El azar y la ineptitud de un Guardia Civil me pusieron en el lugar donde hubiera querido estar Posada Carriles. Fue en 1992 durante la Cumbre Iberoamericana de Madrid y pudiera servir como un guión para una película. Como suele ocurrir, la realidad supera con frecuencia a la ficción.
En un reciente topic he bromeado sobre los muchos intentos de matar a Castro que ha habido. Permítanme antes de pasar al meollo de mi encuentro con Fidel unas observaciones para poder apreciar el mismo con su debida importancia. Si alguien ha intentado con ahínco matar a Castro, ese es Luis Posada Carriles. Este terrorista es conocido sobre todo por el atentado que se le atribuye contra un avión de Cubana de Aviación. Posada reclutó a los venezolanos Hernán Ricardo Lozano y a Freddy Lugo para que fuesen los autores materiales del sabotaje de un avión civil cubano en Barbados. Estos mercenarios colocaron las bombas que asesinaron a 73 personas, cuando el avión explotó en pleno vuelo apenas unos minutos después de haber despegado del aeropuerto de Barbados el 6 de octubre de 1976. Fue detenido junto a Orlando Bosch Ávila el 7 de octubre de ese mismo año por ser los patrocinadores de este hecho. Ahora está detenido en EEUU desde mayo de 2005 por penetrar furtivamente en territorio de Estados Unidos. La comunidad internacional (recuerden la polémica de la Cumbre de Salamanca) ha pedido a EEUU que lo extradite o que lo juzguen por aquellos hechos. Por cierto, Los días 11, 12 y 13 de julio de 1998 Posada Carriles, alias Bambi (como ZP), reveló al diario The New York Times que había recibido 200.000 dólares de la mano del presidente de la Junta de Directores de la FNCA, Jorge Mas Canosa, para ejecutar acciones terroristas en Cuba. Mas Canosa era buen amigo de Aznar, y según algunas informaciones hasta pudo financiar al PP. Por su parte, Aznar certificó la venta de Sintel, la famosa filial de Telefónica, a este empresario de Miami, con el resultado por todos conocido. (Esto es sólo para que nos situemos).
Entro en materia. Uno de sus intentos de matar a Castro se produjo en 1992, el año en que vi por primera vez a Fidel. El 15 de julio de 1992 el terrorista Gaspar Eugenio Jiménez Escobedo viajó a Honduras para entrevistarse con Posada Carriles con el objetivo de conseguir un lanzacohetes RPG-7, de fabricación soviética, el cual se emplearía para dispararle al avión en que viajaría el Fidel Castro a la II Cumbre Iberoamericana, en Madrid. Aquél intento no se llevó a cabo finalmente, y Fidel llegó a España vivo y coleando. Y yo no quise perderme el espectáculo de ver a semejante histórico y pintoresco personaje desde algún lugar privilegiado. Dados los fuertes controles de seguridad acudí a mis contactos para acceder a una buena panorámica. El Rey recibiría a todos los presidentes iberoamericanos en el Patio de Armas del Palacio de Oriente. Un periodista muy allegado a mí iba a entrar en directo para Telemadrid desde la azotea de la, aun en obras, catedral de la Almudena. Ya tenía mi pase en primera fila.
Continúa en Capítulo II.