Un hombre de 60 años ha muerto en Inglaterra cuando su cuerpo quedó envuelto en llamas tras encender un cigarrillo. Estaba en un hospital y se le trataba con un gel inflamable por unos problemas en su piel. El Hospital considera que ha sido una terrible tragedia, y recuerda que está prohibido terminantemente fumar en un hospital. La familia prefiere culpar al hospital antes que al difunto y se pregunta cómo consintieron que tuviera un cigarrillo.
Propongo rociar con dicho gel a todos los que entren en un bar de no fumadores, a ver si así empieza a cumplirse la inútil ley antitabaco que tenemos.
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