Resulta cómico si no fuera por lo trágico del asunto. Una mujer de 40 años murió viendo la tele. Dos años después la han encontrado en la misma posición y con la televisión aún encendida. Ningún vecino reparó en el olor (el cadáver se pudrió con la calefacción encendida), ni en las cientos de cartas en la puerta. Sólo cuando los dueños del piso se cansaron de no recibir el alquiler (que ya es esperar), fueron a ver que pasaba. Encontraron al cadáver viendo la televisión. Por mucho que he buscado no he encontrado la marca de electrodoméstico que usaba. No todos los televisores aguantan dos años encendidos día y noche.
Más en la web de la cadena SER.