El reciente envío de cartas de extorsión a empresarios navarros está generando algunas reacciones curiosas. Algunos miembros del PP vasco parecen contentos con la noticia.
Cuando ETA anunció el alto el fuego, fueron muchos los que, con razón, pidieron cautela y rebajar el entusiasmo hasta ver en que quedaba la cosa. Ahora, sin embargo, antes de que se aclare cuándo se han enviado las cartas, quién lo ha hecho y en qué circunstancias (podrían haberse enviado antes de la tregua, de hecho están firmadas en marzo) esos mismos se apresuran en decir que ya está todo acabado. El portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda ha afirmado hoy que "se está, una vez más, ante una ficción, ante una apariencia que no obedece a una realidad de fondo, ni a un cambio de voluntad por parte de ETA, ni a una convicción de que quiera dejar la actividad terrorista". "No es una banda que quiera disolverse", ha dicho.
El portavoz parlamentario del PSE-EE, José Antonio Pastor, ha acusado hoy al PP de "irresponsabilidad" por "aplaudir, esperando que todo salga mal", tras conocerse la existencia de las cartas.
En una posición más lógica, la secretaria Ejecutiva de Asuntos Sociales del PP, Ana Pastor, ha exigido al Gobierno que aclare "con la máxima urgencia" si estas cartas demuestran la existencia de algún indicio de extorsión y considera "imprescindible" reconducir el proceso de paz al estimar que, desde las filas populares, este hecho sí que representa otra forma de terrorismo. Llueve en suelo mojado, porque el Gobierno, a través de Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas, ya ha afirmado que si se confirma que son posteriores a la tregua "habría que tomar nota" y ver "qué es lo que está pasando en este proceso de supervisión". Y hoy José Blanco, secretario de organización del PSOE, lanzó hoy un aviso a ETA señalando que la extorsión "en este tiempo no es posible".

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados