"El argumento resucitado por Stanley Payne es que la República se colapsó y que de ahí vino el golpe. Pero tan colapsada no debía de estar cuando resistió casi tres años la embestida de unos generales rebeldes masivamente apoyados por Alemania e Italia. Un colapso -dice Payne- que se habría gestado en la concepción patrimonial de la República por los republicanos, en la flagrante violación por éstos de los procedimientos democráticos y en la violencia desatada en la primavera de 1936 ante su pasividad, cuando no su complicidad, puesto que, según afirma, las autoridades republicanas renunciaron a reprimir a los revolucionarios con los que habían formado la coalición que les llevó al poder. Los datos de asesinatos, quemas de iglesias, incautaciones de propiedades y demás que ya entonces se esgrimieron en los debates parlamentarios vuelven ahora con la explícita intención de cargar sobre los mismos republicanos la culpa por el colapso de la República que habría hecho inevitable la intervención militar.
Muy diferente es el acercamiento de Rafael Cruz a los meses que siguieron a las elecciones de 1936. Un análisis detallado de las muertes violentas revela, entre otras cosas, que el 43% fueron causadas por las fuerzas de orden público y que el 56 % de los muertos eran jornaleros agrícolas, obreros industriales, izquierdistas, mientras 19 % eran derechistas, propietarios o patronos. Lo más original de su trabajo radica, con todo, en atribuir a la construcción discursiva como "gran miedo" que de estos hechos realizaron los estrategas de la derecha, el papel determinante de la intervención militar."
Santos Juliá, historiador, comentando las obras de los historiadores Stanley Payne y Rafael Cruz. Ayer en Babelia, en El País.