La caza de focas en la costa atlántica canadiense ha comenzado y con incidentes. Los pescadores han aboradado una lancha de observadores. Los ecologistas temen que se diezme esta especie que ha sufrido este año una mortalidad infantil mayor de lo normal por las moderadas temperaturas. Hoy estoy en plan "Save the bulls" y "Save the seals", pero merece la pena tomar conciencia. Según los propios datos de las autoridades canadienses, en los periodos recientes en los que el hielo ha sido débil por las altas temperaturas la mortalidad se ha disparado entre el 25 y el 75 por ciento de las crías nacidas. Los animales más jóvenes son los más cazados. Organizaciones como HSUS y el Fondo Internacional del Bienestar Animal (IFAW) han denunciado que la caza no sólo es "cruel" sino que las elevadas cuotas de caza permitidas por Canadá desde 1996 pueden tener un impacto catastrófico sobre el futuro de la población de focas en la región.Hoy una lancha cargada de periodistas que pretendían grabar la crueldad de la matanza fueron abordados por dos barcos de pescadores. No pudieron hundirlos pero les tiraron instestinos de focas a bordo.