"folladora, puta y guarra". Por decir esto a la amante de su marido le han caído 60 días de multa a una mujer. Pero el juez avisa al marido: el maligno le ha embaucado con una mujer más joven. Un caso real que ha ocurrido en Cantabria.
La mujer además había dado una bofetada a la amante, por lo visto mujer más jóven que ha seducido al marido. Nada sorprende hasta aquí. Sí llama la atención la sentencia. El juez se permite dar lecciones y consejos de marcado carácter religioso:
"Compartías la vida con tu mujer, tenías una hija, tenías salud y es de suponer que disfrutabas de las condiciones necesarias para vivir una vida normal de agradecimiento a Dios. Sin embargo, apareció en tu vida una mujer mucho más joven que tu esposa y que tu suponías podía hacerte más feliz". A continuación, relaciona la infidelidad con la aparición del "maligno". "surgió el infierno en el matrimonio y en la familia, generando la separación y la huida". El juez opina que el marido vive una situación de "esclavitud" porque ha creído que Dios no es amor, al haberle "prohibido un fruto apreciable a la vista y alabado socialmente".
Y esto es lo mejor: "Quieres a toda costa beberla en su integridad (la vida), rechazando todo lo que te lleve o suponga la muerte, y como tu mujer, a una determinada edad, supones tú que ya no te puede dar en sexo, afectividad o carácter la vida que anhelas, pues vas a beber de otra fuente que estimas menos gastada", añade.
Indica que ante esta situación de "sufrimiento y esclavitud" es posible la reconciliación, en la que está "la verdadera justicia para el matrimonio", y propone a la pareja que ponga en medio de sus vidas "el Espíritu de Jesucristo Resucitado", acudiendo a la Iglesia católica, "la fuerza salvadora". Ver para creer. Cuándo superaremos el trauma católico en España.
Más, aún, en El País.