Bush ha desvelado planes de los terroristas para atacar el edificio más alto de la costa oeste. Hace dos días se desalojó el Senado por una alarma falsa. El momento para levantar la alarma nacional no parece una casualidad.
Ayer un edificio de oficinas del Senado de EEUU fue evacuado después de que un detector captara la posible presencia de gas nervioso en el ático. Fue una falsa alarma. Ayer, el Presidente desvela un supuesto complot para atentar contra el edificio más alto de la ciudad de Los Ángeles (California), el US Bank Tower, poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La estrecha colaboración entre EE UU y sus aliados, según dice, lograron frustrar el atentado "a principios de 2002, cuando una nación del sudeste asiático detuvo a un miembro clave de Al Qaeda", aunque no ha precisado nafda más. De hecho no es la primera vez que habla de ello, aunque hoy ha dado más detalles (tampoco demasiados).
Las alarmas terroristas en EEUU surgen siempre que el presidente las necesita. Esta vez tiene que ver con las Presupuestos que acaba de presentar para este año, unos presupuestos en los que Administración sigue haciendo de la seguridad su máxima bandera. La única partida que sube es la del Pentágono, con nuevos programas contra el terrorismo y conflictos "irregulares". En cambio, los gastos sociales se han reducido. Por ejemplo el gasto en los programas de atención médica (Medicare), entre otros, sufre un recorte de unos 65.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Por supuesto, en estos presupuestos no se incluyen los gastos de la guerra de Irak y Afganistán, que van aparte.
Los presupuestos presentados son tan increibles que muchos republicanos los han visto con recelo, especialmente porque se acercan las elecciones a la Cámara de Representantes y al Congreso. Por eso un par de alarmas siempre vienen bien para convencer a los "débiles".