The New York Times desvela hoy cómo militares estadounidenses han alimentado por la fuerza a los presos en huelga de hambre. Atados con correas, un tubo por la boca y aislados en celdas frías. ¿Alguien tiene el valor de imaginarse en esa situación?
El tratamiento ha tenido efecto porque de los 84 presos que estaban en huelga de hambre a finales de diciembre, sólo quedan cuatro valientes dispuestos a que les sigan metiendo tubos con comida por el esófago. El procedimiento fue el siguiente: los presos se mantenían en celdas de aislamiento con el aire acondicionado a bajas temperaturas y sin nigún tipo de comodidad ni posibilidad de entretenimiento con un libro o similar. Cuando los guardas consideraron que estaban decididos a morir les ataron con correas a las sillas, les metieron tubos por la boca con alimentos, únicamente los suficientes para mantenerlos vivos. En palabras de uno de los abogados: "Parece claro que el Gobierno ha conseguido finalizar la huelga de hambre a través del uso de la fuerza y de un tratamiento de la clase más brutal e inhumana".
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