Es muy posible que esta mañana los periódicos abran con una foto de una bandera española quemada en Irak en relación con las protestas contra las caricaturas de Mahoma. A su lado estarán los extractos del artículo escrito por Zapatero y Erdogan en el Herald Tribune pidiendo "calma y respeto" a las civilizaciones.
Seguramente esa bandera española que se ha quemado en Irak sea el resto de una antigua ocupación militar, o un regalo de uno de nuestros soldados a un niño inofensivo de aquellos tiempos en los que nos embarcábamos en leguleyas aventuras militares. No creo que se vendan nuestras banderas en los zocos de Bagdad. Si acaso alguna del Real Madrid, pero si hubiesen quemado una bandera del equipo blanco éste sería un artículo de tono más eufórico y confraternizador con los pirómanos.
El caso es que ya algunos se han dado prisa en contrastar tan incendiaria y temible amenza simbólica con las angelicales intenciones del escrito del presidente en el Tribune. Leo en Periodista Digital: "A pesar del mensaje conciliador que Zapatero y de su carta en el Herald Tribune, los radicales islamistas también tienen a España en su punto de mira." Pues vaya novedad, pero da un poco de miedo, ¿no?. En España también hay muchos que gustan de quemar banderas patrias. Los de la kale borroka, los de los actos de Batasuna, los cachorretes de Esquerra... A mi me gustaría verlos cuando van a la tienda a comprar la bandera. O avisan al tendero de sus fines o sentirán mucha vergüenza. Lo serio del asunto es que los que suelen bailar en torno a una fogata patria tradicionalmente han celebrado, si no participado, en fuegos más peligrosos, como los causados por la tytadine. Así que no es para tomarse del todo a broma lo de la banderita. Lo curioso es que, a pesar de lo cercano de la última masacre, ya haya quien trate de sacar partido político. Leo en un blog de Informativos Telecinco las reacciones de los políticos: "Yo creo que todas estas cosas que dice el presidente del Gobierno de la Alianza de Civilizaciones están muy bien, pero debiera tener en cuenta alguna de las cosas que se están produciendo. Hay cosas que no nos gustan, pero la libertad de expresión es un valor que aquí en Occidente hay que preservar". Lo ha dicho Mariano Rajoy. Desde el día en que Zapatero propuso la Alianza, Rajoy no ha dejado de burlarse de él. Lo cierto es que desde entonces la ONU, presidentes como Blair y también la prensa internacional más seria han tomado nota de la idea y le dan importancia suficiente como para que sea publicado este escrito en un medio tan prestigioso y en este contexto. No se si será frustación o envidia, pero parece que en estos momentos es más importante burlarse de la Alianza de Civilizaciones de ZP que colaborar en rebajar la tensión. Una posible explicación la he leído en el mismo blog, y es de Trinidad Jiménez: "Rajoy demostró cuando estaba en el Gobierno que prefiere la guerra a la diplomacia y al diálogo entre civilizaciones". "Lo que debería hacer el líder del PP es aprender de los errores que cometió su Gobierno y reflexionar sobre las nefastas consecuencias que ha tenido la opción bélica elegida en Iraq; una guerra que, además de miles de víctimas inocentes, ha provocado más odio, más violencia y más terrorismo".
Por otro lado lo de defender la libertad de expresión lo apoyo a muerte. Pero no se si hablamos exactamente de eso. Quizás debamos hablar más de sentido común, porque si no estaríamos amparando cosas como este chiste sin gracia que ha referenciado el Blog de Iñigo Sáenz de Ugarte. Se trata de un "chiste" antijudío publicado por una asociación islámica de Bélgica y Holanda. También cabría preguntarse por qué en Europa es delito negar el Holocausto. Válgame Dios que no estaré nunca del lado de los revisionistas, pero resulta algo hipócrita por nuestra parte defender la libertad de expresión cuando nos burlamos de Mahoma y no cuando lo hacemos de los judíos. Es un tema de difícil solución. Cuando se carece del suficiente sentido común, la libertad de expresión transita por un suelo resbaladizo. Siguiendo con las hipocresías, sorprende también la noticia que se ha conocido hoy: el mismo diario que levantó la polémica con la publicación de la caricatura, rechazó tres años antes otra semejante de Jesucirsto porque "podría ofender a los lectores y no resulta divertida". Esta afirmación lleva a Íñigo a hacer el siguiente comentario: "Como era de prever que las actuales caricaturas de Mahoma iban a provocar también un cierto malestar, cuando no algo peor, habrá que deducir que al menos las consideraban muy divertidas".
Pero si rizamos el rizo habría que plantearse otra cuestión. Exigimos al mundo islámico que respete el sagrado fundamento ocidental de la libertad de expresión, y a cambio no hacemos nada por respetar o al menos comprender su sagrado fundamento vital: sus creencias religiosas, que al contrario que aquí, van unidas íntimamente, por desgracia, a su funcionamiento social y político.
No voy a renunciar a mi libertad de expresión pero sí intentaré renunciar en lo posible al mal gusto y a la falta de sentido común. Y ya que a algunos no les hace ninguna gracia fomentar el entendimiento entre las civilizaciones que propone Zapatero, habrá que recurrir a la indiscutible y célebre frase de un filósofo admirado y querido por todos: "un poquito de por favor".
« Restituyen a sus dueños obras de arte expoliadas por los nazis | Inicio | B.B. King cambia perro por guitarra »
5 comentarios
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados


A propósito de este post, recomiendo una entrevista a Ahmed Abu Lahban, que hoy (7 de febrero), publica el diario La Vanguardia (pág. 4 -supongo que en Internet también vendrá). Este hombre, imán en Dinamarca, está considerado como el principal promotor de la campaña contra las caricaturas de Mahoma, que ha provocado las violentas protestas y altercados que sacuden estos días a diferentes países de mayoría musulmana. En esta entrevista exclusiva a La Vanguardia, el imán realiza diversas declaraciones que incitan a la reflexión conjunta. Aquí va un extracto de la misma:
"Es bueno que en el futuro se reflexione con seriedad antes de hacer caricaturas. (...) Sabíamos que los musulmanes reaccionarían, pero no podíamos predecir la magnitud, la intensidad. Y nunca imaginamos que habría violencia. Lo que queríamos era que se nos prestase más atención cultural: profesores, pensadores, universidades... para organizar debates y seminarios. (...) Porque Mahoma es querido por todo musulmán (...) Nosotros tratábamos de empezar un debate fructífero. Si la violencia daña nuestra causa, debo lamentarlo. Pero si sigue habiendo un malentendido entre ambos lados, debemos argumentar nuestro punto de vista. (...) Para cualquier mentalidad atea, y cualquiera es libre de creer o no, Mahoma es una fantasía. Para ellos, Mahoma como persona no existe, es una especie de ilusión. Así pues, que se olviden de él. (...) Si un rey le invitase a su palacio de cien habitaciones y le dijese: Usted es mi invitado durante una semana y podrá utilizar todas las habitaciones menos una. Podrá utilizar 99; en una semana no tendría tiempo de pasar por las 99, así que no se sentiría limitado. Así que si nos olvidamos de los profetas de Dios (al hacer caricaturas), no perderemos nuestra libertad de expresión. (...) El Papa de Roma una vez invitó a un grupo de religiosos, entre ellos musulmanes. Y ordenó no servir vino por respeto a los musulmanes. Así que se comportó de una manera muy civilizada. Le gustó mostrar hospitalidad a sus invitados para no incomodarlos. Doy este ejemplo porque si los daneses quieren pintar a su reina o a cualquier celebridad es cosa suya. En la Constitución danesa y en otras constituciones europeas se habla de libertad de culto y de derechos humanos. Así que hagan todas las caricaturas que quieran, pero olvídense de Mahoma. ¿Qué hay de malo en aceptar esto para la mentalidad danesa? ¿Qué efecto tendría para la libertad de expresión? (...) En algunos casos la libertad de expresión puede ser limitada por ley. En casos de ofensa. Así que caricaturizar o pintar al profeta Mahoma podría incluirse en esta categoría. La ley diría, por acuerdo de la mayoría, que pintar a cualquiera de los profetas de Dios es una ofensa".
Esta entrevista al imán Abu Lahban se cierra con una opinión (a modo de pregunta) del periodista Marc Bassets, que muchos, desde Occidente, supongo que hemos pensado durante estos convulsos días:
- "Muchas personas no entienden que haya tal reacción a las caricaturas y no haya ninguna reacción semejante ante los terroristas que matan en nombre del islam..."
A lo que el imán contesta:
- "Los musulmanes se enfadarían con usted porque le dirían que es el típico doble rasero europeo occidental. ¿Por qué nos fallaron cuando sufríamos dictaduras y apoyaban a éstas, que servían a sus intereses en Oriente Medio, y ahora, cuando hacemos lo mismo para protestar contra las caricaturas, vienen con su pregunta?".
Respuesta sin duda discutible, pero que nos hace entender que el distanciamiento de culturas y religiones es mayor de lo que algunos podíamos llegar a imaginar. En relación con estas diferencias entre poblaciones, anoche, en el programa-debate "59 segundos", un especialista en el islam (de la UCM -no recuerdo el nombre, lo siento-) nos recordó la inoportunidad del nombre de la "Alianza de Civilizaciones", a pesar de apoyar la idea. El arabista de la UCM explicó que el término más adecuado hubiese sido "Acercamiento -o entendimiento- entre civilizaciones". En fin, más declaraciones para la reflexión...
Saludos varios,
Ismael
P.D.: como ya véis, trabajo menos que el sastre del tarzán, y por eso pido perdón por si me extiendo más de lo debido, jeje. Adèu siau!
Respecto a todo este tema, te recomiendo los dos últimos posts de Enrique Meneses. Aunque Periodista Digital no esté muy cercano a mis posiciones precisamente, hay varios blogs muy interesantes. Para mi gusto, éste es magnífico.
Un saludo.
Gracias Indignaciones, voy a leerlo.
Muy bueno, yo también lo recomiendo.
Por cierto, gracias a esas tardes casi libres de las que disfruto últimamente en mi trabajo actual, me he acordado de un suceso que ocurrió en España, no hace mucho, y que tiene relación, más o menos, con este fervor religioso que puede coartar libertades como la de expresión, tal y como está pasando ahora por las famosas viñetas. El hecho al que me remonto es el relacionado con la obra de teatro "ME CAGO EN DIOS", del director de cuyo nombre nadie se acuerda, o por lo menos un servidor -sólo me acuerdo que era cuñado de la Espe-. Pues bien, con esta obra también hubo bastante polémica, sobre si la debían quitar o no, porque se entendía que podía ser una ofensa para el cristianismo, etcétera. Pero no hizo falta que cerraran el teatro por decisión del juez, sino que se encargaron "los nietos y sobrinos" de Blas Piñar, que al grito de consignas fascistas y de apoyo a su religión, se cargaron el escenario. Por supuesto fueron detenidos y, aunque no es ni mucho menos comparable con la reacción musulmana (por lo menos en número y días de manifestaciones), nos da una idea (por lo menos a mi humilde persona) sobre qué actos pueden provocar reacciones violentas de cierta población (normalmente con ideas de extrema derecha) que ve atacadas y, presuntamente pisoteadas, sus creencias.