Los parlamentarios ingleses están enfrascados en un duro debate sobre si se debe aprobar una prohibición total de fumar en lugares públicos. El tema ha dividido a los laboristas.
El gobierno británico planea una ley que prohíba fumar en todos los lugares públicos excepto clubs de fumadores y pubs donde no se sirvan comidas. Pero parlamentarios laboristas rebeldes han amenazado con presentar enmiendas al proyecto de ley si no se permite una votación libre en la Cámara de los Comunes. Su intención es presionar al gobierno para que acceda a una prohibición total de fumar en lugares públicos porque sería la única manera, afirman, de proteger la salud pública de forma eficiente. Además alegan que una prohibición parcial aumentaría las desigualdades en salud.
Sin embargo, la responsable sanitaria del Gobierno cree que es pronto para una prohibición total, aunque confía que ésta llegue en unos pocos años. Tiene miedo a que se acuse al gobierno de tener una actitud de "niñera" de los ciudadanos. Algunos liberal-demócratas y conservadores también se plantean si esta prohibición mina las libertades civiles.
Por lo que se ve, muchos países van por el mismo camino en este asunto.