Los obispos deciden en España cuándo despedir a un profesor de religión. Pues bien, desde 1989 sus decisiones nos han costado 330 millones de euros en despidos improcedentes, por obra y gracia del Divino.
La información es de un artículo de El País. Dice el artículo que tal como están los acuerdos con la Iglesia, son los obispos los que designan a los profesores de religión y deciden cuándo prescinden de sus servicios. Lo curioso es que es la Administración, o sea todos nosotros, la que paga las condenas por despidos improcedentes cuando los juzgados así lo sentencian. El último caso ha sido el de un profesor de Móstoles que molestaba al obispo con sus reivindicaciones sindicales. ¿Cuánto nos ha costado su despido improcedente? 54.433 euros. ¿Y cuñales son los motivos habituales para tales despidos? Divorciarse, salir de copas, militar en sindicatos... Está bien que se vaya sabiendo la verdad sobre cómo hace y deshace la Iglesia con el dinero de todos una vez más.