El día que conocí a Pío Moa (Cap. I)
Ex miembro de PCEr-GRAPO, ex marxista y antifranquista convertido en historiador revisionista para ensalzar las virtudes de aquél a quién intentó destronar. Así fue mi encuentro con él hace unos años.
- "¿Pío Moa?, ¿tu profesor de Lectura Rápida se llama Pío Moa?", me preguntó sorprendido mi hermano.
- "Sí", respondí, "¿le conoces de algo?"
- "Hombre, no debe haber muchos píos moas por ahí. Yo conozco uno. Fue uno de los fundadores del GRAPO."
Esta conversación la tuve hará unos 12 o 13 años. Mi memoria es frágil y no se muy bien por qué me decidí a hacer ese curso de "Técnicas de Lectura Rápida" que encontré anunciado en una de las columnas de la Facultad de Historia de la Complutense. El caso es que allí me presenté. Ese día conocí a Pío Moa.
En aquél entonces, mediados los 90, los GRAPO eran para mí una referencia histórica de la Transición que daba aún sus últimos patéticos coletazos en forma de delincencia común. No me engañaban los carteles que colocaba la asociación Rebote en la facultad. De vez en cuando colocaban uno pidiendo solidaridad con sus presos en huelga de hambre (alguno la palmó así en su fanatismo irredento). Los chicos de Rebote me caían bien a pesar de sus ramalazos extremistas. A veces les acompañaba a la facultad de Derecho cuando los fascistas de esta facultad, amparados por los fascistas de sus profesores y su decano, organizaban conferencias de los historiadores revisionistas alemanes que niegan el holocausto. Intentábamos reventarlas sin éxito. Y más si contaban conmigo. A poco que alguien gritaba por encima de otro, yo me iba por patas de allí. Quizás fuera esa cobardía mía la que hacía que me cayeran bien. A veces me los encontraba en las manifestaciones contra lo que fuera (iba a todas) y eran los más activos gritando y coreando consignas, algo que se echa de menos en las manis de la izquierda de hoy como ya he comentado en otro artículo.
Vuelvo a Pío Moa. Perdonad estas reflexiones anteriores, pero son últiles para entender cómo concebí al Pío Moa que yo conocí. El caso es que yo no sabía quién era aquél hombre que me daba clase para aprender a leer a toda leche. La mayoría de los textos que nos daba para las prácticas eran textos clásicos, de la Antigüedad vaya, lo cual resultaba muy satisfactorio para un estudiante de historia como yo. Si algo me quedó claro entonces era su vasto conocimiento de los clásicos antiguos y la mitología griega y romana. A veces comentaba los textos y era muy grato escucharle.
Pasa al Capítulo II.


El blog del autoblog referenció
El día que conocí a Pío Moa (Cap. III)
...Para José Antonio, amistosamente. Pío. 21-7-94".
(Si no los has leído pasa primero por Capítulo I y <a href="http://www.lacoctelera.com/javalles/post/2005/12/07/el-dia-conoci...
8 Diciembre 2005 | 12:08 PM